IX Aniversario

El que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas”. y también dijo: “Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza”. (Ap 21:5 – DHH).

“…Yo hago nuevas todas las cosas”, este fue el tema central que se desarrolló durante la semana pasada en las celebraciones por el IX aniversario de nuestra iglesia en Lima.

Desde hace semanas varios hermanos vinieron trabajando en diferentes áreas para que todos los eventos fueran excelentes desde la decoración pasando por el coro, el grupo de teatro, los servidores hasta las presentaciones audiovisuales, todo fue preparado con mucho esmero y dedicación.

Muchas gracias por todo su esfuerzo.

Tu fuerza, tu límite

Todo empezó el día 17 de julio con la conferencia de hombres titulada: “Tu fuerza, tu límite”. Iniciamos con una exposición fotográfica mientras los hombres iban llegando. Las fotografías eran de hombres famosos y conocidos con una reseña de algunos logros que habían tenido en sus vidas.

A las 7:30 pm, nuestro hermano Fernando Torres dio la bienvenida con mucho ánimo compartiendo una escritura que está en Jeremías 17, en ella se habla de la dicha que acompaña al hombre que confía en el Señor comparándolo con un árbol sembrado a la orilla de un río; nos llamó a buscar ser así porque sólo de esa manera podremos ser inconmovibles y no dejar de dar fruto.

Inmediatamente tuvimos una presentación en video dividida en dos partes. La primera nos mostraba a quince hombres de fama mundial del presente y del pasado, con leyendas acerca de grandes logros en sus vidas. Esta primera parte se denominó: “Tu fuerza…”. Luego, teníamos a esos mismos hombres con leyendas acerca de grandes caídas en sus vidas, algunas causadas por sus propias malas decisiones y otras, por circunstancias en las que no podían tener el control. Esta segunda parte se llamó: “Tu límite”. El objetivo de esta presentación fue mostrar cómo aunque como hombres podemos obtener algunos logros, no tenemos realmente la fuerza para hacer que nuestras vidas sean todo lo que queremos. (Mira la presentación)

Así empezó el mensaje central de la noche a cargo de nuestro hermano César Herrera. El mensaje trató de ayudarnos a ver que el mundo nos trata de decir por todos los medios posibles cómo debemos vivir prometiéndonos bienestar, éxito, comodidad… pero que a juzgar por los resultados de nuestras vidas y de las de tantos hombres que vemos, no es realmente cierto. El punto es no tomar los caminos equivocados del “tú lo puedes todo”, “nada es imposible”, “todo está en ti”; sino mas bien entender que solamente cuando admitimos nuestras debilidades, cuando aprendemos a escoger bien nuestras batallas y cuando nos dejamos guiar por Dios, es cuando podemos vivir con satisfacción, con plenitud, no esperando que el mundo nos llene sino una relación con Dios que nos trae una esperanza que va más allá de la muerte.

Para graficar el mensaje observamos el video de un hombre llamado Dick Hoyt quien corre una competencia denominada “Iron Man” en Australia consistente en 8 Km de natación en el mar, 180 Km de ciclismo con subidas y bajadas, y 42 Km corriendo. Este hombre de 60 años cubrió esta prueba en 17 horas para cumplir el sueño de su hijo Rick que nació con parálisis cerebral. El detalle impresionante es que él cubrió completó toda la carrera llevando a su hijo. La analogía es sencilla: Dios quiere llevarnos en esta carrera que por nosotros mismos no podemos ganar, y además, quiere compartir esa gloria con nosotros.

Al terminar esta parte, Daniel Goicochea compartió con los hombres el estudio “Buscando a Dios, estimulando a los asistentes a ver su necesidad de una relación con nuestro Creador a través de la Biblia.

Fue una noche inspirante.

Mujer, ¿por qué lloras?

Al día siguiente, viernes 18 de julio, las mujeres llevaron a cabo la conferencia “Mujer, ¿por qué lloras?”. Esta dio inicio también con una exposición fotográfica de mujeres en distintas situaciones difíciles. A las 7:30 pm Karen Alfaro de Goicochea dio la bienvenida compartiendo Lamentaciones 3:19-24 animando a las mujeres a poner su esperanza en Dios, en su amor y en su fidelidad. La escritura habla de cuatro cosas con las que una mujer se puede identificar: tristeza, soledad, amargura y sufrimiento, pero también muestra como en Dios se puede encontrar el suficiente amor para salir adelante.

Luego, se apreció un video en el que se veía a diferentes mujeres en situaciones difíciles, ya sea por consecuencia de su pecado o por haber sido lastimadas o víctimas de una enfermedad. (Mira la presentación) Esto sirvió para conectar con el mensaje central compartido por nuestra hermana Paola Alvites de Herrera.

“Mujer, ¿por qué lloras?, qué imágenes de tu vida tendríamos aquí esta noche”… con esas palabras inició una prédica en la que viendo las experiencias bíblicas de Ana, la madre de Samuel y de la mujer samaritana, se ayudó a las asistentes a entender que toda mujer tiene heridas, algunas porque alguien las ha dañado o porque se dan como producto de una enfermedad o una imposibilidad física; otras por causa de sus propias malas decisiones… sin embargo, sea cual fuere la circunstancia, la única forma de sanar no es dándole la espalda a la realidad, llenándose de amargura o indiferencia, ni soltarse a vivir en el pecado sino mas bien derramando su alma al Señor, mostrándole su corazón sabiendo que El se interesa por ellas y aunque sabe todo lo que han hecho quiere tener una relación cercana con cada una. El mensaje cerró con un video llamado “A los pies de la cruz” con imágenes de mujeres siguiendo a Jesús.

Luego de esto, Narda Rubio de Alcántara compartió el estudio de “Buscando a Dios”, animando a las mujeres a conocer a nuestro Padre por medio de las Escrituras. Inmediatamente, mientras sonaba la canción “Desde la oscuridad”, las mujeres invitadas llenaron sus hojas de respuesta para poder contactarlas y estudiar la Biblia con ellas, como lo habían hecho también los hombres la noche anterior.

Yo hago nuevas todas las cosas

De esta manera llegó el día central, domingo 20 de julio, con el servicio llamado “Yo hago nuevas todas las cosas”. El coro abrió la mañana con tres poderosas canciones tras lo cual Fernando y Narda Alcántara dieron la bienvenida compartiendo una escritura que está en Nehemías 10:28-29, en la que se puede apreciar como gente de todas las condiciones escuchaba la Palabra de Dios porque el mensaje es para todos, no es ajeno a nadie que tenga uso de razón.

Nuestro hermano Marco Navarro que nos visitaba desde la iglesia de Trujillo compartió el mensaje de la Santa Cena llevándonos a reflexionar sobre la importancia de la unidad en Cristo. Mientras se servía el pan y el vino nuestros hermanos Daniel y Karen Goicochea interpretaron emotivamente la canción “Le seguiré”.

Luego cantamos nuevamente y entonces llegó el momento de la prédica. Nuestro hermano César Herrera compartió tres puntos principales: que Dios hizo algo muy bueno al crearnos, que en un momento el enemigo nos engañó y nos arrebató, y finalmente, el gran rescate de Dios. Todo esto visto con las escrituras desde la perspectiva de Dios, es decir, no partiendo de “¿cómo me siento yo?” sino mas bien “¿cómo se siente Dios?” Se hizo énfasis en la batalla espiritual, en cómo Dios quiere acercarnos a El por amor y cómo hay un enemigo que nos quiere destruir. Sólo tomando conciencia de esa batalla podremos entender que es tan terrible que no podemos solos y que estamos tan dañados por el pecado que no necesitamos sólo mejorar algunas cosas sino nacer de nuevo, y eso es algo que sólo Dios puede hacer. El hace nuevas todas las cosas.

Escucha la prédica aquí

Para apuntalar el mensaje se presentó una dramatización hecha por el grupo de teatro con la canción Everything, en la que se ve la historia de Dios, su corazón roto por nuestra partida, su esfuerzo por recuperarnos y su alegría al estar de nuevo en unión con nosotros. Este fue un momento muy emotivo y ayudó a muchos invitados a ver de una manera gráfica lo que significa esa batalla espiritual.

Inmediatamente, nuestro hermano Nilo Castro nos guió en un mensaje y una oración para la ofrenda y mientras se recogía, nuestra hermana Herta Echeandía nos deleitó con una canción compuesta por ella misma. Fue increíble oírla cantar con ese amor y agradecimiento, mucho más aún, debido a que ella está pasando por una enfermedad muy dolorosa que apenas la deja moverse. Pero esa mañana estuvo con nosotros y cantó con todo su corazón.

Después de esta parte, apreciamos una presentación especial con fotografías que mostraban lo que ha sido la historia de la iglesia a lo largo de estos 9 años. Muchas lágrimas corrían en nuestros rostros al apreciar cómo a pesar de las pruebas y tormentas, realmente Dios había hecho grandes cosas por nosotros. Con ese espíritu de alegría y agradecimiento, cantamos el cumpleaños feliz a la iglesia.

Luego de los anuncios nuestra hermana Elena Aucca ofreció un regalo a la iglesia: un grupo de mariachis cantaron y animaron la celebración.

Fue un tiempo espectacular, muchas personas han manifestado su deseo de estudiar la Biblia, más aún, gran número de ellos son familiares directos de discípulos. Ya varios están avanzando y confiamos en que podremos tener una cosecha increíble.

Muchas gracias a todos los hermanos que colaboraron y trabajaron. Dios permitió que esta semana fuera una gran celebración. Que para El sea toda la gloria.